jueves, 9 de julio de 2015

Arrepentimiento, volver a Dios (Griego: Metanoeo, Hebreo: Teshuváh)

La palabra "arrepentirse" puede comenzar a ser entendida por la palabra griega de la cual es traducida. Esta palabra es “metanoeo" (Strong: G3340 μετανοέω). La Nueva Concordancia Griega del Hombre nos dice que "es un cambio de mente y corazón que se aleja del egocentrismo y el pecado, y se acerca a Dios y a la santidad".

La palabra comparable usada en el Antiguo Pacto es “teshuváh" (Strong:H7725 תשובה). Esta palabra es generalmente traducida como "regreso", o "ir hacia atrás". La raíz verbal es “shuv”, que significa volver.

Siguiendo la regla de hermenéutica, de que la primera vez que se usa una palabra en la Biblia explica el significado de esta, encontramos que la primera vez que aparece en la Escritura es en Génesis:

Génesis 3:17-19, "Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas (Shuv) a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás (Shuv).”

 La palabra "volver", usada dos veces en estos versos, es la primera ocurrencia para la palabra arrepentirse. Esto está enlazado a la "caída" de Adán.

El fundamento del arrepentimiento es el volver al sitio de donde usted vino. Adán vino del polvo y allí es donde él “teshuváh”, regresó. La raíz del arrepentimiento es el volver hacia algo. Es a lo que tenemos que regresar, lo cual es crítico. Examine esto por un rato. ¿No es éste el constante llanto de Dios por Su pueblo?



Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. Ez 14:6

Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.  Zac 1:3

Cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y moraréis en la tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres para siempre. Jer. 25:5

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17

Diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Mar 1:15

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, Hch. 3:19


La parábola del Hijo pródigo resume este proceso de volver a Dios:

Lucas 15:11-32





El verdadero arrepentimiento incluye un proceso según la enseñanza del Maestro:


Volver en sí: Lucas 15:17

Hacer un plan: Lucas 15:18

Levantarse para ponerlo por obra: Lucas 15:20

Restituir el daño: Lucas 15:21

Entrar a la casa del Padre: Lucas 15:27

Quedarse en casa y vivir agradecido bajo las reglas del Padre: Lucas 15:32
Cuando Jesús murió por nosotros, él sabía que íbamos a pecar, y que aún en nuestro mejor día, necesitamos un Salvador. Cuando pecas (1 Juan 3:4), Dios dice, regresa, él no nos condena, (lo que nos condena es no creer Juan 3:18) sino que nos llama a convicción, la condena dice, "eres malo, y pecador, vete", la convicción dice: "necesito regresar con el Padre".  Hemos sido llamados no a condenar, sino a llamar al pecador al arrepentimiento.

El arrepentimiento no es un evento de una sola vez en la vida, cada instante del día cuando nos damos cuenta que hemos fallado, necesitamos volver al Padre, porque queremos estar bien con Él. (1 Juan 1:8-9)

Si regresas a él sin importar que tan lejos hayas llegado, te va a lavar son su sangre, y te va a recibir. El Padre envió a su Hijo para traerte de regreso a sus brazos, y cuando vuelves, él pone un anillo en tu dedo (te da las arras de tu herencia Ef. 1:14), te viste (del nuevo hombre, te hace una nueva criatura 2 Co. 5:17), mata al mejor becerro (entregó a su propio Hijo como sustituto por ti Gn 22:8; Jn. 1:36) y hace fiesta (está preparando un gran banquete para ti Ap. 19:9).

Lo que no es arrepentimiento:

El arrepentimiento no es tristeza por los pecados o sólo remordimiento. El apóstol Pablo nos enseña que la tristeza por la causa de los pecados no es arrepentimiento. “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10). Podemos ver que la tristeza no es el arrepentimiento, sino que la tristeza según Dios produce el arrepentimiento.

Tu puedes venir y decirme, "lamento que te robé el lápiz", y yo puedo decir, "¿lo lamentas? pero no me regresas el lápiz, tu disculpa no vale nada", "yo te perdono y te cancelo la deuda, pero sigues siendo responsable de tus actos". Para que haya reconciliación, es necesario que haya arrepentimiento, y eso incluye remordimiento, pero también restitución (devuelve el lápiz).  Dios decidió cancelarnos nuestra deuda en la cruz, pero para recibir el beneficio de su perdón, es necesario volvernos a Dios, esto implica creer y vivir de acuerdo a las reglas de su casa.

¿Y por qué me llamáis: ``Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Lucas 6:46

Malaquías 1:6
El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?--dice el SEÑOR de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre--. Pero vosotros decís: ``¿En qué hemos menospreciado tu nombre?

Mateo 7:21
No todo el que me dice: ``Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Santiago 1:22

Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos.


El arrepentimiento no es tristeza por los pecados o remordimiento, no es sólo un cambio de vida. El arrepentimiento es un cambio de la voluntad obstinada que decide someterse a la voluntad de Dios y volver a Él. Es una decisión de dejar las cosas del mundo y el pecado para poner en práctica las cosas de Dios, a su manera, según sus reglas. No hay salvación, ni reconciliación sin arrepentimiento, esto es muy importante, un evangelio que no predica el arrepentimiento no es bíblico

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