jueves, 5 de enero de 2017

Las 5 peores excusas que he escuchado para no obedecer la ley de Dios

¿Cuál es tu excusa?


Obedecer a Dios desde la perspectiva bíblica debería ser nuestro estilo de vida, no hay para dónde torcerle, Dios dice que eso significa amarle, y lo dice tantas veces y en ambos lados del texto bíblico que no debería ser tema de debate:
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.” Juan 14:15 
 “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.” Juan 14:23-24
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:10 
 “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?” Deut. 10:12-13


Y sin embargo hay un considerable número de creyentes, que confundidos por las doctrinas de este siglo, sostienen que la ley de Dios no es para nosotros,  así que aquí te presento las 5 peores excusas que he escuchado para no obedecer la ley de Dios.

1.- Es muy difícil obedecer la ley de Dios.

Esta es una excusa que refleja simplemente una mala teología porque, la Biblia no dice que la gente no obedezca la ley de Dios por su dificultad, lo hace porque es rebelde. En realidad la Biblia dice que no es difícil.
 “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” 1 Juan 5:3
 “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.” Dt. 30:11-14
Y si aún te parecen difíciles, entonces repite en voz alta:
 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13

2.- Como estamos bajo la gracia, ya no hay que obedecer la ley de Dios.

Otra vez estamos frente a una mala teología, para empezar la gracia no es lo opuesto a la ley, lo opuesto a la gracia es la “no gracia”, lo opuesto a la ley es el pecado, y Pablo dejó bien claro que aunque no estamos bajo la maldición de la ley, eso no significa que podemos pecar porque estamos bajo la gracia:
Romanos 6:1-2  “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”
Y la definición de pecado es:
 “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” 1 Jn 3:4
Y Jesús no dijo que su misión era quitar la ley, ese no es el propósito de su venida y su sacrificio, lo que hizo fue pagar nuestra deuda, no destruir la ley de Dios.
Mateo 5:17-18 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
Si quieres profundizar en este punto lee la entrada: Lo que es y lo que no es la gracia.

3.- La ley es para los judíos, nosotros somos gentiles.

Esta excusa es en parte verdadera y  aquí podría escribir todo un tratado, pero intentaré ser breve, para empezar, nunca vamos a encontrar tal expresión, “la ley es sólo para los judíos”, la ley es del Señor, son sus leyes dadas a su pueblo, si la ley es sólo para los judíos, la salvación es sólo para los judíos, porque el sacrificio de Cristo es debido a la transgresión de la ley de Dios, si no hay ley para los gentiles, no hay transgresión:
 “Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.” Romanos 4:15
Pero la Biblia dice que "todos pecaron" (Rom 3:23; Rom. 6:23) lo que significa que todos, aunque ignorantes quizás de la ley de Dios la quebrantamos, y eso nos puso a TODOS lejos de Dios. 

Y Pablo dice esto precisamente, porque el contexto de lo que ha estado tratando es que los que son de Cristo viven en justicia, y justicia es “obedecer leyes divinas”. (Dt. 6:25)

Si la ley es sólo para los judíos, entonces ¿Podemos matar? ¿Está bien robar? ¿Podemos cometer adulterio?  Espero que la respuesta automática sea NO, de hecho el Nuevo Pacto se trata precisamente de que los que son de fe, reciban un nuevo corazón, donde pueda el Espíritu Santo escribir la ley de Dios, ya no en tablas de piedra sino en las tablas de su corazón:
 “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;” Hebreos 8:10
Esta profecía está en Jeremías 31 y Ezequiel 36 si la quieres leer completa.

La ley de Dios es sólo para los que le quieran seguir, para su pueblo, no es para el resto de las naciones, ellos pueden vivir como quieran, pero si estás siguiendo al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, has sido injertado en el pueblo de Dios y se llama Israel, (Romanos 11, Efesios 2, Gálatas 3) y sus instrucciones, son tu constitución, dado que ahora eres parte de su nación santa y le perteneces. 

Mira, los gentiles que se unieron a Israel, recibieron todas las bendiciones, privilegios y responsabilidades del pueblo de Dios, porque Dios no hace acepción de personas. Por cierto que el Nuevo Pacto es con la casa de Israel, no con los gentiles.
 “Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero delante de Jehová. Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.” Números 15: 15-16
Si has sido injertado en el olivo que es Israel (Rom. 11, Jer. 11), moras con Israel, y la misma ley que es para el pueblo de Dios ahora es para ti.
 "Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti." Romanos 11: 17-18

Y finalmente Pablo dice que ya no eres gentil:
 “Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.” 1 Corintios 12:2
Eres Israelita, (no dije judío, no te tienes que convertir en judío) o si prefieres Hebreo:
 “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje (Sperma) de Abraham sois, y herederos según la promesa.” Gálatas 3:29
Y los hijos de Abraham obedecen:
 “Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.” Juan 8:39
 “Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” Génesis 26:3-5

4.- No tengo que obedecer la ley de Dios, basta con que mi conciencia no me acuse y tenga buenas intenciones.

Usando 1 Corintios 8,  fuera de contexto muchos interpretan que ahora basta con tener una buena conciencia para agradar a Dios. Y quizás sea porque leemos a Pablo en pedazos, porque unos versículos antes dijo: 
“Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.” 1 Cor. 4:4
Tengo malas noticias para ti, si estás confiando en tu corazón para agradar a Dios, vas a quedar muy corto:
“Así dice el SEÑOR: Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del SEÑOR se aparta su corazón.” Jer. 17:5
 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jer. 17:9
No puedes fiarte de tu corazón, y no basta con que tengas buenas intenciones, porque nuestros caminos no son los caminos de Dios, porque si él dejó instrucciones precisas es porque nuestro corazón nos engaña.

El rey Saúl dijo que había guardado lo mejor de lo que Dios había llamado maldito (anatema) para ofrecérselo al Señor en sacrificio, él pensaba que podía tomar lo sucio, ponerle las manos encima, orar por eso, bendecirlo y quedaría santificado para el holocausto:
 “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos  víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la rebelión” (1 Sam, 15:22-23).
Por seguir su corazón ese día Saúl perdió el reino y la presencia del Espíritu de Dios en su vida.
El fin no justifica los medios. Si tú pones la ley y las reglas, te constituyes en tu propio dios, si piensas que las leyes de Dios son anticuadas y para otra cultura, entonces Dios no es eterno, su Palabra no es eterna y sus mandamientos no son para siempre, pero si encuentras la palabra “eterno” o “para siempre” al lado de los preceptos, estatutos y mandamientos es porque lo son, y no basta con tener buenas intenciones, porque puedes estar en flagrante rebelión.

5.- Sólo tengo que obedecer la ley de Cristo: Amar a Dios y amar a mi prójimo.

Eso suena muy Cristiano, y aunque es cierto que Jesús dijo que estos eran el primer y segundo mandamiento de la ley, y aún más dijo que eran los más grandes, no significa que el resto de la ley se borra porque tengo sentimientos amorosos por Dios y por los hombres, porque eso es en lo que finalmente terminamos interpretando las palabras de nuestro Mesías.  Ahora analicemos bien sus palabras: 
 “Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.” Marcos 12:28
La pregunta del escriba es ¿cuál es el primer mandamiento? Eso también se puede traducir como “el más grande”, “el principal” o “el más importante”. Así que desde la perspectiva de Jesús que Dios sea uno, y amarlo con todo lo que pensamos, sentimos y hacemos es guardar el mandamiento más grande.

La segunda pregunta que debemos hacernos es ¿qué es amar a Dios?, y eso es fácil ya lo definimos al empezar esta estrada: amar a Dios es guardar sus mandamientos.
“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?” Deuteronomio 10:12-13
“Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” 1 Juan 5:3
En otra ocasión un intérprete de la ley le hizo la misma pregunta al Maestro y su respuesta fue:
“Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:35-40
Ahora dice que de esos dos grandes mandamientos depende toda la ley y los profetas, ¿qué significa depender? En griego es “krematai” y el verbo literalmente significa “colgar” o “suspender”. En Lucas 23:39 se usa la misma palabra con respecto al malhechor que “colgaba” al lado de Cristo.

Así que los 613 mandamientos que tiene la Biblia, se resumen en 10 mandamientos que cuelgan de dos: Amar a Dios (Éxodo. 20:1-11) y amar al prójimo (Éxodo 20:12-17)

Ahora, si estos son los dos grandes mandamientos, pon atención a lo que Jesús dijo en el sermón del monte:  
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos." Mateo 5:17-20
¿Cuáles son los mandamientos pequeños? Pues los que cuelgan de los grandes ¿no? No tener dioses ajenos, no tener imágenes, no usar el nombre de Dios en vano, guardar el día de reposo, honrar a los padres, no matar,  no cometer adulterio, no robar, no decir falso testimonio y no codiciar (Éxodo 20).

Y quizás habrá más pequeños como:
 “Tendrás peso completo y justo; tendrás medida completa y justa, para que se prolonguen tus días en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.”Dt. 25:15; 
Esta instrucción definitivamente es una cláusula del mandamiento de no robar, uno más pequeño si quieres.

Este es el asunto, si enseñas que los pequeños están abrogados, cancelados y ya no están en vigencia, aunque sea el más pequeño de los mandamientos, Jesús dice que serás llamado “pequeño” en el Reino, pero si los haces y los enseñas, serás llamado grande. (Mateo 5:19)

Hay muchos otros argumentos y excusas, y este te lo doy de pilón, muchos dicen que no guardan los mandamientos porque no quieren añadir obras a su salvación, este es otro error de interpretación, primero porque la Biblia nunca dice que alguien guardó los mandamientos para salvarse, nunca fue el propósito de la ley salvar a nadie, la obediencia produce bendición y prosperidad o maldición (Dt. 28-29).  No guardamos los mandamientos para ser salvos, los guardamos porque somos salvos, porque son las buenas obras que Dios preparó de ante mano para que anduviésemos en ellas. (Ef. 2:8-10)

Quieres profundizar en este punto te recomiendo leer:  La prueba de tu fe, es el fruto que produces y ¿Qué significa caminar en el camino de Jehová? Tal vez también quieras leer: ¿Qué es el amor?


¿Cuál es tu excusa para no obedecer los mandamientos de Dios?